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lunes, 1 de junio de 2009

Toma de Posesión Mauricio Funes


Un presidente, muy crítico con el ahora ex gobierno de ARENA, dejó claro sus lineamientos económicos que inician con un Plan Anticrisis. Además, reiteró sus referentes principales de gobierno: Obama y Lula da Silva e hizo fuertes promesas sociales y de seguridad, que incluyen abastecimiento de medicinas, pensiones a los adultos mayores, combate al narcotráfico y a las pandillas.

El desde ahora presidente constitucional de la república, Mauricio Funes, brindó hoy un vehemente discurso en el que destacó puntualmente las líneas generales, pero claves, a impulsar durante su gobierno.

La ampliación y fortalecimiento de la red ciudadana; el combate al narcotráfico y a las pandillas; un Programa Global Anticrisis, que se basará en la austeridad y la focalización de subsidios; asegurar el abastecimiento de medicinas así como el reestablecimiento inmediato de las relaciones diplomáticas con Cuba fueron algunos de los proyectos y lineamientos anunciados por Funes, en su primer discurso a la nación como mandatario salvadoreño.

Un presidente muy crítico con el ahora ex gobierno de ARENA, dejó claro sus lineamientos económicos futuros; sus referentes principales de gobierno: el presidente estadounidense Barack Obama, y brasileño, Inacio Lula da Silva; e hizo fuertes promesas sociales y de seguridad; y reafirmó sus promesas de campaña con los más necesitados.

“Es un honor para mí recibir esta banda presidencial; lo hago con humildad y con conciencia de las responsabilidades que entraña y de los compromisos que debo cumplir”, dijo, luego de recordar a su hermano Roberto y a su hijo Alejandro (asesinado en París hace unos meses) quienes, aseguró, habrían querido presenciar la ceremonia.

A pocos minutos de haber iniciado su alocución, el mandatario no evitó hacer una dura mención de ahora ex gobierno de ARENA. “Nosotros (como gobierno) no tenemos el derecho a equivocarnos” y evitar los errores, dijo, (esto) empieza por no hacer “lo que algunos ya se hicieron mal en este país: gobernar para pocos, ser complacientes con la corrupción, tener y ser cómplices del crimen organizado, y pactar con el atraso en todas sus formas de expresión”, dijo.

El nuevo mandatario habló del reto que significará para su gobierno arrancar en medio de la crisis socioeconómica profunda, la cual, consideró, no es responsabilidad del pueblo salvadoreño si no de “la elite dirigente que estuvo hasta hoy en el poder”. No obstante, consideró la crisis como una oportunidad de adoptar un rumbo “’político y socioeconómico más adecuado y viable”.

La apuesta por “reinventar el país”

El presidente Funes apuesta por reinventar el país, por un nuevo proyecto de nación que se apuntalará con metas como vencer la pobreza, el atraso política y tecnológico, la marginación de amplios sectores sociales y la que consideró la desesperanza y la falta de perspectiva para la juventud.

En este contexto, el ahora presidente detalló los cuatro grandes lineamientos de su plan de gobierno: resguardo a los empleos y generación de nuevas plazas; protección a sectores vulnerables de la crisis; impulso a nuevas políticas de estado en materia social y económica; e iniciar la construcción de un plan de protección social para los salvadoreños.

Más en detalle, aseguró que fortalecerán y ampliarán la Red Solidaria, que desde hoy se conocerá como Comunidades Solidarias Rurales. Esta ampliación incluirá la cobertura de servicios básicos; mejoramiento de servicios de salud y de educación a 32 municipios en condiciones de pobreza alta y severa. Se otorgará una pensión básica a los adultos mayores residentes en los 100 municipios cubiertos por la red.

Además, prometió atención integral en salud y nutrición para 85,000 niños de 0 a 3 años, en 100 municipios más pobres; ampliación del programa de alimentación escolar a favor de 500,000 niños; y dotación gratuita de uniformes y útiles escolares para 1,350,000 niños y jóvenes que asisten del primero al tercer ciclo, el próximo año lectivo.

Respecto al Plan Anticrisis, que implicará una inversión de $475 millones, Funes prometió la generación de 100,000 empleos directos en los próximos 18 meses; mejorar y ampliar los servicios públicos y la infraestructura básica; así como la construcción y mejoramiento de 25 mil viviendas urbanas y 20 mil soluciones de techo y piso en comunidades rurales.

El Plan Anticrisis también contempla la creación inmediata de la banca estatal para el fomento productivo, que tendrá como propósito el otorgamiento de líneas crediticias para las micro, pequeñas y medianas empresas, así como un sistema de garantías para acceder a créditos en la banca privada.

En el tema de seguridad, el nuevo presidente de El Salvador se comprometió a trabajar contra el narcotráfico, una tarea que consideró “gigantesca”, pero no intimidante. “Sé que esta es una lucha en la que no se vence aisladamente dentro de las fronteras nacionales. Pero sé también que un gobierno que desarrolla políticas internas rígidas, y que se articula con otros países amigos, cumple su parte en esta batalla”, expresó.

Una promesa similar hizo respecto al combate a las pandillas, grupos contra los que, aseguró “vamos a luchar día tras días, para imponer la ley y el orden en este submundo de anti-ley e inhumano”.

Así, Mauricio Funes brindó esta mañana su primer discurso a la nación como el primer presidente constitucional de la izquierda política, una alocución por demás aplaudida y esperada, y que se convierte en la punta de lanza de un gobierno que mantiene expectante a un país y un continente.

Las claves del discurso:

Nuevo gobierno apuesta por la "meritocracia"

Funes anuncia dotación de medicionas, pensiones y uniformes

Presidente anuncia tres grandes líneas de trabajo

Funes culpa de crisis a élite que estuvo en el poder

Vencer la pobreza y el atraso

El Salvador reestablecerá relaciones con Cuba

Funes: El cambio comienza ahora

Discurso es bien recibido entre asistentes a toma de posesión

DISCURSO COMPLETO: http://www.presidencia.gob.sv/traspaso/discurso/2009/06/disc0101.html


FUENTE: La Prensa Gráfica

martes, 20 de enero de 2009

Toma de Posesión Barack Obama


En su discurso habló con la gravedad a que obliga un momento de crisis pero con la confianza en las posibilidades del futuro, con una ligera insinuación sobre la naturaleza histórica de su ascenso a la presidencia.

Barack Obama aprovechó el discurso tras su toma de posesión el martes para trazar un panorama contrastante de la nación tal como está y cómo debería estar.

Y después impuso sobre todo el país la responsabilidad de pasar de la realidad actual a la promesa de un futuro mejor.

La pesada carga de la esperanza y del cambio no es tarea exclusiva del presidente, razonó, sino una misión compartida de todo el pueblo.

"Nuestra era de obstinarnos, de proteger intereses estrechos y de postergar decisiones desagradables... con toda seguridad esa era ha concluido", afirmó Obama. "A partir de hoy debemos alzarnos, desentumecernos y empezar de nuevo la tarea de reconstruir Estados Unidos".

Obama habló de una "nueva era de responsabilidad" y de "nuestro fracaso colectivo en tomar decisiones difíciles y preparar la nación para una nueva era".

Fue tanto un llamamiento a la responsabilidad individual como un repudio a los años de George W. Bush.

Las expectativas no pudieron haber sido mayores para Obama, conocido por su elocuencia como orador, y las colmó con un discurso a la vez compacto y poderoso. Sólo el tiempo dirá si sus palabras resonarán en la memoria colectiva como seguramente lo harán sus actos en el poder.

En vez de una colección de frases resonantes, su discurso de 18 minutos fue una pieza completa, merecedora de ser escuchada atentamente de principio a fin.

Sin buscar una resonancia retórica, el flamante presidente habló primero de los desafíos actuales.

"En estos momentos", dijo a la nación, "Estados Unidos ha seguido adelante no sólo por la habilidad o visión de los gobernantes, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros fundadores y sus documentos fundacionales".

En contraste con la toma de posesión de John F. Kennedy, que habló de una trompeta resonante que convocaba al pueblo a prestar servicio, el de Obama fue un callado llamado a las armas.

En su inquebrantable descripción de los desafíos por delante, se hizo eco de las palabras de Franklin Roosevelt, quien habló en su discurso inaugural de las sombrías "dificultades comunes" que el país conquistaría en conjunto.

El discurso de Obama reconoció su lugar histórico como el primer presidente de raza negra en un lenguaje deliberado pero discreto.

Habló de sí mismo como "un hombre cuyo padre hace menos de 60 años quizás no habría podido servir en un restaurante local" pero que ahora prestaba el juramento más solemne de la nación.

Wayne Fields, profesor en la Universidad de Washington en San Luis y experto en retórica presidencial, dijo que era el modo de indicar que la nación había superado las divisiones del pasado. Al igual que Obama se siente cómodo con su propia identidad, opinó Fields, su discurso sugiere que también la nación tiene una nueva opinión sobre sí.

Fields dijo que el poder del discurso no radicaba en sus frases como para colgar en un cuadro, sino de su minuciosa evocación de un sentido de comunidad y determinación común.

Ted Sorensen, ex redactor de discursos de Kennedy, lo calificó de "excelente discurso, bien pronunciado".

El tiempo dirá si llegará a ser recordado entre los más grandes discursos inaugurales, agregó Sorensen. Pero acotó que el mensaje no sólo era poderoso por su contenido sino por su contexto.

"Dada la naturaleza histórica del cambio de presidentes exclusivamente blancos al primer presidente no blanco, y de ocho años de guerra y filosofía antigubernamental a un panorama completamente nuevo sobre política exterior y nacional", dijo Sorensen, "eso de por sí garantiza que el discurso perdurará".



http://www.chron.com/disp/story.mpl/sp/us/6221499.html